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Por: Guadalupe Regalado.
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Ciudad Juárez/Paso Texas.
Más de $650 millones de pesos serán empleados en lo que se ha denominado el plan "Todos somos Juárez" y que tendrá por objetivo el rescate del tejido social a través de su inmersión en planes educativos, deportivos y culturales.
También se le invertirá al rescate de espacios públicos, como parques y jardines, así como la creación de tres preparatorias y $270 millones de este paquete será destinado a la afiliación de por lo menos 300 mil personas al Seguro Popular.
Ese dinero, sin duda, sale del erario público y será administrado por funcionarios del gobierno de Chihuahua. La duda que queda es, si con esos $650 millones de pesos también se le enseñarán valores humanos a la ciudadanía. ¿Incluirán en el paquete educativo algún programa ético que les muestre a los ciudadanos de Juárez que no por ser pobres lo que les soluciona sus problemas es su inmersión en el narcotráfico?
Nadie se ha atrevido a señalar la frágil y casi nula cultura y educación de los juarenses, y eso, que hicieron gala de la misma hace unos días, cuando estuvo el Presidente Calderón y sus Secretarios de Estado en una visita convulsionada por el resentimiento social, plagada de ofensas y de agresiones, que puso la cereza de ese pastel con un zape al Secretario Gómez Mont.
¿Alguien se ha preguntado, por qué Dallas Texas no tiene los mismos problemas a los mismos niveles que tiene Juárez cuando las condiciones geográficas son exactamente iguales?
Primero, porque en Dallas Texas, hay una base militar. Y nadie se atreve a decir que salga el ejército de su base militar o del Estado.
Segundo, las casas de los ciudadanos texanos, no tienen techo de lámina. Sino de concreto. Eso significa que tienen empleo, o alguna forma de obtener recursos económicos.
Tercero. Las personas que viven del otro lado de la frontera, es decir, en Texas, en Nuevo México, en California, están orgullosos de ser lo que son, estadounidenses. Con todo y sus problemas de consumo de drogas, con todo y sus defectos bélicos, Estados Unidos siempre ha procurado enorgullecer a sus ciudadanos de ser una potencia económica, científica, política, tecnológica. Y eso, sólo se logra en un Estado que procura la educación y la justicia desde el momento en que nacen sus ciudadanos.
Educación y Justicia, son lo que menos se procura en México. Pero no sólo en Juárez, sino en todo el territorio nacional. No basta con proveer de escuelas, cuando lo cierto es que el proyecto educativo sólo crea desempleados, porque no está escrito para crear gente competitiva y exigir que desde niños sean productivos. Tampoco se puede exigir, cuando los maestros, arropados por un sindicato de baja calidad moral, prefieren chismear a los padres de familia sobre la conducta de los niños, en vez de emplear la creatividad para despertar en los niños el interés sobre los programas educativos y su motivación a través del empleo de su propia creatividad.
Justicia, ese concepto que ya no sabemos en México qué significa. Y mucho menos lo sabrán las nuevas generaciones, porque la justicia se enseña desde el momento de nacer. Exigimos justicia, pero ¿alguien nos educó bajo el verdadero concepto de lo que es ser justo?
Para empezar, primero deberíamos analizar si cuando una persona nace, sus padres le han proveído de lo necesario para satisfacer sus necesidades básicas, como comer, vestir, calzar, dormir sobre un lugar cómodo, cubrirse del frío, de la lluvia, y si ese lugar, además tiene acceso a servicios básicos como agua y luz.
¿Cuántos municipios en México hay sin agua y sin luz? ¿Cuántas personas carecen de comida o de vestido o de calzado o de una cama para descansar?
¿Alguien se ha detenido a pensar en para qué tener un hijo si no se le puede proveer de esos básicos?
Pero no sólo los aspectos económicos son importantes en la formación de una persona, y en la procuración de justicia desde que una persona nace. También están allí los valores, el respeto, el compromiso, la atención a esa persona desde que nace, cómo crece, evitar compararle o maltratarlo.
¿Nos detenemos a pensar qué hacemos mal? Verdaderamente, ¿tenemos el valor de observar si somos justos cuando alguien nos pregunta algo y cómo respondemos a su cuestionamiento?
¿Somos honestos? No se trata solamente de emplear millones y millones y millones de pesos. Se trata de tomar la decisión de cambiar, de no permitir que por nuestras carencias, vendamos nuestra dignidad a aquellos que por dinero, la pisotean, la ofenden y la humillan. Y específicamente me refiero a aquellos que lucran en el crimen organizado con eso que es tan frágil y que no sabemos en qué parte del organismo se oculte, pero que es lo que da valor a cada ser humano: la DIGNIDAD HUMANA.
Ese concepto, Dignidad, es lo que muchos mexicanos desconocen hoy en día, y que hace que desde niños, hagan apología al delito, enaltezcan al narcotráfico y se sumen a las filas del crimen organizado. Desafortunadamente ese concepto, DIGNIDAD, se enseña a través de la vida, y no es otra cosa, más que el resultado de la honestidad con la que se eduque a los hijos, se trabaje y se obtengan los recursos necesarios para vivir, sin incurrir en el delito.
Etiquetas: Circos, Corrupción, Nacional, Narcotrafico