China representará el 50% del crecimiento mundial en 2010.
Por: Susana Mendoza.
Mientras que el resto del mundo planifica a por lo menos dos y tres años su recuperación, después de la crisis que azotó a la economía universal, China será la nación que beneficiará el crecimiento financiero en 2010, según las espectativas de Deutsche Bank.
Su Producto Interno bruto podría alcanzar el 9% de crecimiento, frente a un 3.6% del PIB estadounidense, según las previsiónes del propio banco alemán y apenas un 1.6% del crecimiento que podría experimentar el PIB europeo, debido en gran parte al estancamiento del paro y la debilidad de los mercados de consumo.
La nueva estrategia expansionista de China.
Lo que llama la atención del crecimiento chino son dos factores:
- Primero: la capacidad de producir y exportar productos a costos marginales a todas las regiones del mundo, principalmente centrando su estrategia en mercados emergentes.
- Segundo: la novedosa capacidad que ostenta China para invertir en las economías de esos mercados emergentes.
Ejemplo de ello es su más reciente incursión en la economía ecuatoriana. Ecuador y China han suscrito un convenio de cooperación económica por $2200 millones de dólares, que serán destinados a la conformación de una empresa mixta que tendrá como principal objetivo la explotación petrolera de la Amazonia Ecuatoriana.
La nueva compañía petrolera estará auspiciada en un 60% por el gobierno de Rafael Correa a través de PetroEcuador, y el 40% restante por la estatal china Sinopec.
Visión China ecológica y rentable para el mundo.
Si bien es cierto que China ha crecido a pasos agigantados en los últimos veinte años, también es cierto que las emisiones contaminantes del país asiático son igualmente gigantes.
Rumbo a la Cumbre de Copenhague, China ha revelado a través de su agencia estatal informativa, Xinhua que para 2020 pretende reducir su emisión de carbono entre un 40 y un 45% . Ello influye también en que al disminuir sus emisiones de carbono, no se vea afectado el PIB chino, lo que conducirá al gobierno de Pekín a buscar un modelo de desarrollo sostenible que equilibre la estabilidad social, la política de desarrollo, y su impacto ambiental.


