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domingo 13 de julio de 2008

¡Querida Europa! la carta que escribió un angel perseguido.


Texto de EveryOne y Rebeca Covaciu, publicado por Every One


Traducción y adaptación: Guadalupe Regalado.


La familia Covaciu huyó de la pobreza que azota a Rumanía. Dejaron la precariedad de Arad, su tierra natal, para adentrarse a la discriminación de la contemporánea Italia.


Hace unos meses, estuvieron a punto de ser linchados por un grupo racista en Milán, mientras que los ojos de Rebecca, la niña prodigio de la familia Covaciu, vieron destruir sus improvisados refugios por la policía italiana.


Sin nada más qué hacer, Stelian (padre de Rebecca), su esposa y sus cuatro hijos han decidido no sucumbir ante su trágico destino.



Rebecca no es sólo una prometedora artista europea, (una promesa que sólo se mantendrá si la persecución racista en Italia no detiene su vida. También es un ángel de la sensibilidad, el altruismo y la bondad.

Ella y su familia se establecieron en la "marcha de la muerte" sin destino pre-definido. Así, en la primavera de 2007, los Covaciu se alistaron a las ayudas de la ONG EveryOne, quien asumió la responsabilidad de proporcionarles los elementos para satisfacer sus necesidades básicas.

El pasado 24 de abril, en Milán, un escuadrón de protección formado por agentes de la policía milanesa, arribó al campamento de una comunidad de gitanos rumanos, donde se encontraban los Comiciu, destrozando las pequeñas chabolas que les daba alojo. Obligados por la policía italiana a observar los escombros de su pequeño mundo destruído, los refugiados fueron desocupados sin permitirles recoger sus pertenencias.
Una madre suplicó a los hombres uniformados: "Por favor, quisiera obtener algunas mantas para mis hijos". Y un oficial de policía respondió: "No es necesario, porque ahora con este nuevo gobierno, los enviaremos de regreso a Rumanía".


Los niños lloraban, viendo cómo la policía les empujaba, insultándoles con palabras llenas de odio racial.

Ahora, la familia de Rebecca ha encontrado apoyo moral en una familia de la iglesia misionera, bien conocida entre la población romaní en Milán por sus innumerables gestos de altruismo sobre las familias perseguidas.

Rebecca, a sus 12 años de edad, es una artista con talento para las artes plásticas. Algunos de sus dibujos han sido exhibidos en Nápoles, para recordar el Día del Holocausto en el Ciudad Hall, ya que representan la vida de los romaníes en Italia. Su capacidad artística la desarrolló en los albergues donde ha vivido y bajo los puentes en los que le ha tocado dormir.

En 2008 obtuvo el Premio UNICEF, un reconocimiento que otorga el organismo al mejor trabajo sobre alguna historia dibujada en torno al contexto del niño autor.

Su dibujo fue elegido entre cientos de niños de todas las nacionalidades, por el tema de los derechos de los niños.

Rebecca ha exhibido su trabajo en exposiciones de arte con dibujos que ilustran la persecución de los gitanos en Italia.


Pero su arte no es local. Las obras de Rebecca han traspasado el Atlántico, siendo un importante referente del arte romaní que se muestra en el Museo de Arte Contemporáneo de Hilo (Hawai, EEUU).

El primer sorprendido fue el director del propio museo: "El arte de Rebecca representa a una inocencia infantil, que sorprende en el mundo del Arte"..."Esto no es arte por el bien del arte, sino por el contrario, el arte como la verdadera voz del alma".


El ayuntamiento de Génova otorgó también un importante reconocimiento a los dibujos de Rebecca Covaciu por su obra "Los Ratones y las Estrellas", inspirados en la vida de los gitanos en los asentamientos ilegales.

Y a pesar de sus dotes y virtudes, a pesar del esfuerzo de su padre por encontrar un trabajo en Italia, la familia Covaciu se ha visto obligada a vivir en una vivienda improvisada entre ratas y parásitos, carentes de agua potable o electricidad.

Al respecto Rebeca sólo dice "Nos tratan como animales, porque no nos conocen" al recibir el Premio UNICEF. "Ellos no saben lo que significa vivir entre ratones y se niegan a saberlo, por el frío y pasar el día sin comida. Cuando los niños vamos a mendigar, nos dicen que nuestros padres son malos, porque no saben que afuera no se puede ayudar a todos, y que vamos a morir de hambre. Es un mundo terrible para nosotros los gitanos".

La situación en Italia se hace cada vez más cruel para la familia Covaciu. Una terrible purga étnica se ha puesto en marcha en cada ciudad.

Las comunidades gitanas están siendo cazados, mientras que las patrullas y la policía encabezan una cacería de brujas arrasando los improvisados refugios, quemando las posesiones de todo aquél gitano que encuentren a su paso y dejándoles sin amparo ni comida.

El promedio de vida de los gitanos en Italia se ha reducido a 35 años, mientras que la tasa de mortalidad infantil es 15 veces más alta que la de los niños italianos. Estas cifras son trágicas, idénticas a las que caracterizan el estado de los judios segregados en el ghetto de Varsovia, símbolo del Holocausto.
Piero Terracina, el sobreviviente del Holocausto, antes de la tragedia del pueblo romaní en Italia, dijo recientemente en una voz rota y con lágrimas en los ojos: "Siento que he ido hacia atrás en el tiempo. Las leyes raciales y las atrocidades que los romaníes están siendo sometidos a situaciones muy similares respecto a la situación que encontró en los judios durante la persecución nazi.

La campaña de desprestigio sobre los gitanos ha basado su estrategia en la historia: los gitanos violan a las mujeres italianas; los gitanos no quieren trabajar, prefieren recurren a la delincuencia; los gitanos roban niños. La ONG EveryOne ha puesto de manifiesto, que las acusaciones de secuestro infantil en torno a la étnia gitana presentan en los archivos estatales su último registro en 1899.

Sin embargo, esto no es suficiente, porque los gitanos han pasado a convertirse en chivos expiatorios de una Italia que abandonó el camino solidario, tolerante y de los derechos humanos.

Rebeca agrega a esto:


"Cuando estoy pintando, creo en los colores de un mundo mejor, donde nosotros también podemos ser felices. Cuando yo crezca quiero ayudar a los pobres, y si me convierto en una artista famosa, quiero pintar el mundo de los gitanos. Entonces todos conocerán la verdad".


"Quiero hablar con los adultos, quienes están en el poder y con los que puedan ayudar a mi pueblo. Quiero pedirle que nos ayude, porque nuestras vidas son realmente muy triste ".

Rebecca nos recuerda a Anna Frank, una joven incapaz de perder su sonrisa y la fe en los seres humanos a pesar de la implacable persecución de su pueblo a la que están siendo sometidos aquí, en Italia.

El video sobre su creación "Querida Europa" será presentado por EveryOne ante el pleno del Parlamento Europeo y la UNICEF como un testimonio de la persecución de los romaníes en Italia.

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