Siempre están defendiendo la soberanía de México. Como el cabeza de
cebolla. Ese mismo, que según él era el presidente legítimo. Pero
alguien se ha puesto a pensar en que el narcotráfico también viola
nuestra soberanía. ¿O acaso pensaron que por ser mexicanos no lo harían?
Ayer el Presidente Calderón explicó con lujo de detalle y de manera
coloquial lo que está pasando en México. ¿Somos capaces de entender que
esta guerra significa la lucha por nuestro país? ¿Somos suficientemente
inteligentes los mexicanos para ver que la realidad no es combatir a
quien quiera consumir drogas sino quién nos está arrebatando nuestro
territorio para producir y distribuir las drogas?
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Jesús Aguilera, de León, Guanajuato, Casas Yes.
Señor Presidente:
Reconozco que desde el principio de su mandato, su política, una de sus
políticas de Estado y fundamental fue el Estado de Derecho y el combate
a la inseguridad, y en ello ha estado trabajando constantemente.
Todos reconocemos que el establecimiento de un marco jurídico y del
cumplimiento de la ley genera progreso por sí solo. Éste es un monstruo
de mil cabezas, es un monstruo con el que usted ha entablado una guerra
frontal, en la que, entiendo que no da un paso para atrás ni para
agarrar vuelo.
Sin embargo, los tiempos se aproximan, los tres años en que concluirá su
mandato, se acercan, y no tenemos garantía ni de qué color, ni quién va
a ser su sucesor, y mucho menos de cuál va a ser su política de Estado.
Quisiera conocer cuál es su promesa de campaña, o cuál es más bien, no,
más bien, cuál es su pronóstico al final del camino, en los tres años,
de que dejaría a México en cuanto a Estado de Derecho y seguridad se
refiere, porque lo que venga después de usted no está garantizado, ni
dentro de su control.
-PRESIDENTE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: Muy bien.
Si quieren voy a empezar por esta última.
Primero. Lo que usted dice es fundamental. Ese es el marco, digamos, de
donde debemos partir en el análisis de la política de seguridad.
El nombre del juego es Estado de Derecho. Ese es el tema, eso es lo que
buscamos. El objetivo es seguridad y certidumbre. Certidumbre para las
familias, para que sus hijos puedan ir a la escuela sin problemas.
Certidumbre para los empresarios, para que puedan invertir sin que nadie
les impida, precisamente, el hacerlo, sin extorsiones, sin cochupos, sin
corrupción. El Estado de Derecho implica también certeza para la
inversión.
Ahora bien, ese es el objetivo principal. Por ejemplo, algunos analistas
o incluso comentaristas internacionales en otros países, se asume que el
asunto del Gobierno de México es una lucha contra el narcotráfico,
guerra contra el narcotráfico. De hecho, fue un término que se acuñó en
Estados Unidos en la época de Nixon: War on Drugs.
Pero aquí nuestro tema medular no es ese, lo incluye, pero el tema
medular es Estado de Derecho y seguridad. Ahora, que es una explicación
que he dado, y creo que importante que la siga dando. Qué vinculación
tiene inseguridad-narcotráfico, inseguridad de la gente y falta de
Estado de Derecho con narcotráfico. Tiene un elemento cohesionador, que
es crimen organizado.
Y me dirán ustedes, sobre todo las personas con más experiencia: Es que
antes, siempre ha sido así, nunca se metían con la gente. Lo que pasa es
que, sin entrar a discutir eso de cómo estaban hace muchos años las
cosas; lo que sí es un hecho es que ha habido un cambio medular en la
manera de operar de los criminales.
Por qué razón. Porque en los tiempos de antes, eran estrictamente
narcotraficantes; es decir, se dedicaban únicamente a traficar droga a
Estados Unidos. Y hasta eso, dicen que no se metían con nadie. Yo tengo
mis dudas, pero vamos a suponer que es así.
Entonces, yo no me meto contigo. Tú no te metes conmigo. Le decían:
Alcalde, yo no me meto contigo, tú no te metes conmigo. Todos contentos.
Y es más, ahí va tu lana para tu campaña y todos contentos. Entonces era
así.
El hecho es que cuando se trataba de poner una raya hacia Estados
Unidos, se dedicaban nada más a eso. Y su negocio era exitoso en la
medida en que no se metían con nadie. Su negocio era no ser vistos, no
es cierto. Que nadie los cachara. Sin embargo, hay un cambio fundamental
en ese crimen, en los últimos 10, 15 años.
Por qué razón.
Quizás porque México dejó de ser nada más exportador y comenzó a
convertirse en un mercado de consumo, de todo, de casas, de coches, de
todo, porque creció el ingreso per cápita de los mexicanos, más o menos
de dos mil 300, antes del NAFTA, a diez mil antes de la crisis del año
pasado.
México también fue un gran comprador, y va a seguir siendo un gran
comprador, el quinto mercado más grande del mundo, a mediados de siglo.
Qué fue lo que pasó.
Que estos señores, en lugar de dedicarse nada más a exportar, se
dedicaron también; ahora, su nuevo giro de negocio es distribuir, es el
mercado mexicano. Y entonces, cambiaron totalmente la manera en que
venían operando.
Por qué.
Porque, como sé que hay muchos ingenieros, a lo mejor me puedo explicar.
Es un cambio de dimensión en el plano. Antes era simplemente una línea,
ahora es superficie. Es decir, es una variable más en la ecuación que
hace exponencial los impactos, porque antes cuidaba nada más la ruta
desde Sinaloa hasta Juárez, o hasta Tijuana y se acabó. Pero ahora van
por el territorio completo, que es de mercado; es un negocio de
distribución, además.
Entonces, van por cada espacio del mercado, por cada, y además, no es
sólo las ciudades grandes y muy ricas, como es el caso de Monterrey,
por cierto, con mucho poder económico, un mercado importante para ellos;
sino también van hasta el pueblito más pequeño del país, como van las
refresqueras o las cerveceras, a colocar su mercancía.
Cuánta gente me he encontrado yo, que me dice: Es que aquí nunca había
pasado. Es que estos señores van a buscar su dominio territorial, sólo
que, como ya es un asunto de mercado y de dominio territorial, ahora,
entonces, su negocio ya no es no ser vistos. Al contrario. Para marcar
su territorio, como lo hacen ciertas especies, tienen que ser vistos,
tienen que sacar las ametralladoras y las camionetas a la plaza, tienen
que empezar a dominar la plaza, y decir: Yo soy el dueño de esto.
Ahora, como todas las mafias del mundo han operado, a la hora que se
sienten dueños del territorio, entonces empiezan a cobrarle a otros
criminales en ese territorio.
Entonces, que Fulanito vende gasolina robada. A ver, yo soy el dueño de
la plaza, me pagas tú derecho de piso. Que si Zutanito tiene un table
ahí, totalmente ilegal. A ver, yo soy el dueño de la plaza, me pagas
derecho de piso. Que si Zutano vende drogas o roba coches. Yo soy el
dueño de la plaza, si quieres operar aquí, me das derecho de piso.
Pero estos señores, llegó un momento, contra lo que dicen muchos, que
tienen códigos de honor, lo cual es, realmente, una ingenuidad suponer
esto. Si le cobran al que vende gasolina robada, por qué no le cobran al
de la gasolinera de enfrente; si le cobran al del centro nocturno
ilegal, por qué no le cobran al del restaurante-bar que está al lado, y
si le cobran al que vende drogas, por qué no le cobran al de las
pinturas que vende thinner.
Y, entonces, estos señores pasaron a lo que les afecta a ustedes y a la
sociedad, que es a la extorsión, al secuestro, al cobro de derecho de
piso y a la intimidación. Porque se les dejó pasar. Porque se pensó: Es
que si yo no me meto con ellos no se meten conmigo. No, pero ahora ya
están hasta la cocina porque se les abrió la puerta, y se asumen como
dueños.
Y lo que hay que hacer es sacarlos de la cocina. Y lo que hay que hacer
es enfrentarlos. Y lo que hay que hacer, ahora que ellos están asumiendo
que son una autoridad distinta, porque ellos cobran impuestos, no es
cierto; ponen sus leyes, tienen fuerza pública, que son, por cierto, las
definiciones del Estado: el monopolio de la autoridad, el monopolio de
la ley, el monopolio de la fuerza pública y el monopolio de la
recaudación.
Ese desafío al Estado tiene que ser combatido con toda la fuerza del
Estado. Y por esa razón hay que combatir a los criminales, porque aquí
el único dueño de la ciudad o el único dueño del pueblo, o el único
dueño de este Estado es el Estado mexicano, y las únicas leyes que valen
son las leyes mexicanas y la única autoridad es la autoridad mexicana.
Ninguna más, punto.
Hay quienes suponen, hay quien dice, bueno es que hay que cambiar esta
estrategia; fue un error combatir a los criminales.
Y qué proponen.
Que nos echemos para atrás, que los dejemos hacer lo que se les da la
gana.
Es totalmente absurdo, es ingenuo.
Por qué razón.
Porque el problema es haberlos dejado hacer lo que se les da la gana. El
problema es haberlos dejado entrar.
Me viene a ver cierto funcionario. Presidente, ayúdeme, por favor, mande
al Ejército, mande a la policía, mande a todos, porque están aquí hasta.
Sí. Pero, la verdad, es que, te voy a poner un ejemplo. Tú tienes tu
casa. Un día llegas en la noche, después de trabajar, y le dices a tu
esposa: Mi vida, sabes qué, aquí en la cochera dejé entrar a dos
muchachos muy simpáticos. Van a bolear zapatos, no se van a meter con
nadie, van a bolear zapatos. Ahí, me va a dar un porcentajito de las
boleadas que den, y no hay problema. Pero no te apures, no se meten con
nadie, etcétera, etcétera.
Y a los ocho días llegas y cansadísimo, te quieres echar un sándwich del
refri, y ya ves al cuate abriendo el refri, comiéndose tu sándwich.
Híjole, qué le digo. No, mejor no. Ya ves que trae su cuerno de chivo
ahí.
Y al rato te lo encuentras en el baño, a todo dar, en la tina, echando
burbujas. En fin. Hasta que los encuentras en tu recámara y vienes a
decir: Oye, el cuate se está poniendo mis trajes, y ve tú a saber qué
otra cosa. Entonces, la verdad es que no los hubieras dejado entrar.
Ahora, yo con mucho gusto voy y vamos a sacarlos, pero necesito que me
ayudes. Y ese es el compromiso que yo tengo ahora.
Hacia dónde visualizo y cuáles son nuestras metas.
Evidentemente, mi pretensión no es terminar con el consumo de drogas en
el mundo. Ese no es el tema. Lo que sí, mi objetivo es que aquí se
demuestre que hay un solo Estado y una sola autoridad, y que estos
señores no son dueños de la plaza.
Y que a través de la persecución y el hostigamiento que tengamos sobre
ellos terminen sus prácticas, derivadas de la impunidad en que se les
dejó actuar; dejen de extorsionar a la gente, la dejen de secuestrar,
dejen de cobrar derecho de piso; que no anden impunes por las carreteras
y las calles, con sus camionetas y sus ametralladoras; que se les
atraviese la fuerza pública, y fuerza pública es Policía Federal,
policía local, policía estatal, Ejército, Marina, que se les atraviese y
los hostigue, hasta que entiendan que los mexicanos no nos vamos a dejar
dominar por una bola de maleantes, que son una ridícula minoría, montada
sobre el miedo, la corrupción o la cobardía de muchos durante mucho
tiempo.
Aquí se toparon. Porque estamos decididos, precisamente, a limpiar a
México. Y va a costar, sí, va a costar, y lo dije desde el 1 de
diciembre. Va a costar dinero, va a costar tiempo, porque esto no puede
hacerse en una Administración; eso es fruto de una corrupción y de una,
por lo menos, de una falta de percepción sobre el riesgo, durante muchos
años. Y va a costar, por desgracia, vidas humanas. Pero lo tenemos que
hacer.
Y qué tenemos que dejar ahí.
Primero. Instituciones sólidas. Yo quisiera que en cada estado, en cada
municipio, hubiera un compromiso de tener, por ejemplo, policías
confiables, que defiendan a los ciudadanos, y no que actúen para un
cártel o para otro, o que simplemente le saquen a su tarea de proteger a
los ciudadanos.
Yo, en el ámbito Federal, que es el mío, yo estoy trabajando en ello. Y
por eso, estoy trabajando por tener una Policía Federal de primer nivel.
Eso lo quiero dejar, y esa es mi meta también para el fin de la
Administración.
Una policía confiable, una policía técnicamente preparada, una policía
con que cada muchacho profesionista que se incorpore como inspector, o
como investigador de inteligencia, etcétera, sea alguien que crea en
México, que tenga valores y que esté mejor pagado y que tenga, por
cierto, vivienda, y en eso, por cierto, me pueden echar la mano; para
que tenga, precisamente, un honor de ser policía y recuperar una
institución. Reformar las instituciones, y de ahí la importancia de
tener un sistema de seguridad pública; por eso he propuesto leyes al
Congreso de la Unión; por eso he propuesto otras, algunas me las han
concedido, otras no. He propuesto que se regule la seguridad interior
para que la fuerza pública y las Fuerzas Armadas tengan plena certeza
del terreno en que están actuando.
No les estamos exigiendo que intervengan y luego los estemos reprimiendo
y castigando en todo lo que hacen. Que haya certeza. Que se diga
exactamente cuál es su rol y cuál no es su intervenir. Lo he propuesto
al Congreso.
He propuesto que se incrementen algunas sanciones. Por ejemplo, si hay
un secuestrador que tortura, o que mata, o mutila a su víctima, ese, por
lo menos, debe pasar el resto de su vida en la cárcel, y no andar
saliendo a los ocho, diez, o cuatro años, por algún resquicio de la ley;
cosas que tienen que hacerse.
Entonces, quiero una nueva infraestructura legal, una nueva
infraestructura de instituciones de seguridad pública; policías más
confiables, mejores métodos de investigación y, sobre todo, una
recuperación plena de la autoridad del Estado en cada punto del
territorio nacional. Eso es lo que hay.
Y que ese entramado sistémico sea tan fuerte, que cualquiera que sea
quien me releve, tenga, forzosamente por ley y por presión de los
ciudadanos, que es más importante, que cumplir ese compromiso elemental
de proteger a los ciudadanos.
Qué hay riesgos. Sí, sí lo hay, y muy graves, sí. Pero qué otra
obligación de Gobierno puede ser tan importante, como el de la seguridad
y el Estado de Derecho.
Hacer viviendas. Esas las hacen ustedes y bastante bien. Hay otros. Sí,
educación, salud, son importantes. Pero hay muchas otras actividades,
que, la verdad, la más importante de todas, es como Gobierno lo que te
justifica, es aplicar la ley. Para eso eres Gobierno. Cuando abandonamos
ese principio, México empezó a entrar en problemas. Y ya lo del color de
quién sea, ahora sí que quizás tenga alguna idea, pero no. No.
Pero aquí lo importante, más que el color de partido es que dé color en
el tema de seguridad y de la ley. Y eso es lo que debe determinar, yo
creo, el rumbo del país.
En cuanto al otro tema. Yo creo que, cómo pueden contribuir ustedes.
Miren. Yo creo que, acá yo traigo a raya a los Secretarios. Yo les dije:
Vamos a desregular todo. Ya habló el Presidente de CANADEVI sobre este
tema y te agradezco Ismael. Sí estamos quitando mucha regulación
obsoleta, en medio ambiente, en planeación, en permisos, etcétera.
Pero el primer obstáculo para la vivienda es, en términos
administrativos y regulatorios, es en el ámbito local. Que si los
permisos de uso de suelo, que si la licencia quién sabe qué, que si el
servicio de agua, el de luz, como fuera, y esa era competencia nuestra,
y es. Pero, también las mordidas, o no. Que para el Regidor Fulano, que
el del Director de la Dirección del Catastro, y que si la Dirección de:
Ustedes ahí échenme la mano. Pónganle luz a la autoridad, Que se acabe
esta manera tan perversa de hacerle daño al país a través de la
corrupción; presionen como sociedad para que haya transparencia y
verticalidad en cada decisión que se toma. Corresponsabilícense con
nosotros de que haya desarrollo urbano ordenado, humano.
Hay muchas cosas que hay que admitir. Por ejemplo, estuvo a punto de
acabársenos el agua en el Distrito Federal. Tenemos que recomponer todo
el sistema de agua, antes de seguir presionando más el Valle de México.
O en Juárez, por ejemplo, cuántas viviendas y viviendas y viviendas,
entre ellas donde mataron a los muchachos de Salvárcar, se han
deteriorado por la falta de una planeación urbana adecuada, y fueron
hechas nada más, sin la infraestructura, y sin escuelas y sin sentido
comunitario.
Yo creo que necesitamos mucha planeación, planeación urbana, pero hemos
hecho tal dispersión de autoridad estatal, tal énfasis en lo local, lo
cual es bueno: tal Federalismo entendido sólo, y por desgracia, sólo en
el sentido de restringirle a la autoridad central facultades, que
también hemos llegado, en muchos casos, a una anarquía en el sentido de
que hay muchas entidades de decisión.
Yo creo que ustedes nos pueden ayudar en darle consistencia a las
políticas públicas, reducir la regulación, presionar a la autoridad para
que lo haga y presionar también para que haya más transparencia.
Y respecto a lo que dice Oscar. Ya he hablado con Ismael a este
respecto. Quien coordina políticas públicas y compromisos de Gabinete y,
precisamente, atiende este tipo de problemas, es la Oficina de la
Presidencia de la República, con Patricia Flores, ahí, que está,
precisamente, responsable de dar seguimiento a este tipo de programas y
proyectos en el Gobierno. Ya lo hemos hablado con Ismael.
Y también hay un, y creo que éste es el primer punto y el más
importante, hay un titular del área que está asignado a vivienda, que
es, precisamente, el Secretario de Desarrollo Social, que es Heriberto
Félix, que aunque los organismos de vivienda: CONAVI, INFONAVIT y
FOVISSSTE, están, y qué bueno, funcionando de una manera muy autónoma,
hay un responsable en mi Gobierno del sector, que es, precisamente, la
Secretaría de Desarrollo Social, que, incluso, tiene una Subsecretaría
de Desarrollo Urbano y Vivienda.
Y ojalá haya alguna otra ocasión en que podamos platicar los temas. Yo
sé que traen muchos en la bolsa. Si tienen algo muy urgente y muy
preocupante que sólo se lo puedan decir al Presidente, todavía hay
chance. Déjenme un papelito y ahorita que me despida me lo entregan y
les ofrezco poder revisarlo personalmente. Sin embargo, me tengo que
retirar para seguir con los compromisos de mi agenda. Pero les agradezco
mucho su invitación y su atención.
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