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13 abril 2009

General Motors enfrenta el capítulo más agrio de su historia: su fin.


Por: Carlos Acevedo.



Ha sido una de las compañías más prósperas del sector automotríz. Pionera en ofrecer seguros automotríces bajo su propia marca, GMAC Financial Services, y además, ser una de las compañías que más aportaciones ha realizado al diseño automotor, con modelos tan valorados en el mercado como Cadillac o Hummer.


Su versatilidad la llevó desde 1908 a comercializar autos compactos, camiones y camionetas de carga, autos de lujo y hasta modelos para automovilismo, consiguiendo 47 records mundiales con su Aurora V-8.


Una de sus cualidades a lo largo de su historia, es el claro concepto mercadológico que ha desarrollado GM para su marca. Siempre enfocado a la satisfacción emocional, GM produjo campañas publicitarias, eventos y contenidos virales, manteniéndose fiel a los objetivos de conjugar los sueños de sus publicistas con las sensaciones de sus consumidores.


Laboralmente no se puede minimizar a la compañía que siempre vió por la calidad de servicios que ofrecía a sus empleados. Siempre dispuesta a crear un sano ambiente laboral, donde el respeto y la amistad han sido los valores fundamentales de la compañía; sin abandonar las exclusivas prestaciones que otorgó por décadas a sus colaboradores.


Hoy en día, a pesar de haber recibido $13.4 mil millones de dólares provenientes del gobierno de los Estados Unidos para salvar su situación, y con el humillante adiós a Rick Wagoner, su ex director, hasta el día en que Barack Obama le pidió su renuncia; GM ve aproximarse el día en que el propio gobierno de Estados Unidos le corte la cabeza.


General Motors está cada día más cerca de enfrentar lo que quizá pueda ser la última página de su apasionante historia. Porque este lunes, el Departamento del Tesoro le ha conminado a declararse en bancarrota.


Una reestructuración podría ser quizá lo que salve al gigante de Detroit, sin embargo, es lo que menos se desea, ya que en dicha reorganización, verían su fin marcas, fábricas y prestaciones laborales (específicamente de asistencia médica) que arrastraría consigo a 250.000 empleos directos y un gran porcentaje de los 3 millones de indirectos.


Lo cierto, es que para el 31 de marzo GM no convenció con un plan viable que le pueda ayudar a salir de sus deudas, por lo que la CasaBlanca sigue invirtiendo en la compañía. Tan sólo en la segunda semana de abril, se inyectaron $5 millones de dólares para pago de proveedores. Cada dólar, extraído del erario público.


Será el día 1 de junio cuando GM deba acogerse al capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos como se lo exige el Departamento del Tesoro, o afrontar en los Tribunales su deuda con el Gobierno de los Estados Unidos.

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