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lunes 10 de noviembre de 2008

A ver ahora qué pretexto le encuentran al Secretario de Gobernación.




Por: Susana Mendoza.




México hoy despertó con nuevo Secretario de Gobernación. Su nombre, Fernando Francisco Gómez Mont Urueta. Mexicano, para que no vuelva a sembrarse la duda de que un extranjero viene a gobernar el país. Como lo hicieron en su momento señalando a Juan Camilo (D.E.P.), por su origen español. Como si hubiera sido un delito. ¿Cuántos mexicanos no tienen origen español?


Habría que leer la historia, para reconocer quién descubrió América.


Abogado, por la Escuela Libre de Derecho. Una de sus aportaciones más importantes al país ha sido la promoción de la inclusión de la fotografía a la credencial para votar.


Además de litigar, ha escalado su brillante carrera a la consultoría, asesorando a Ernesto Zedillo Ponce de León, y al procurador Antonio Lozano García.


Entre los casos que ha tomado su firma de abogados están:


las defensas de Raúl Salinas quien fue absuelto de los delitos de lavado de dinero y la acusación que fincaron sobre su presunta autoría intelectual del homicidio calificado sobre la persona de su cuñado Ruiz Massieu.


Así como la defensa de Tomás Peñaloza Webb, por presuntos movimientos dolosos en el IMSS durante su estancia como tesorero de esa institución. El caso de Rogelio Montemayor, por el denominado "PemexGate" en 2006, y quien finalmente fuera exonerado de los cargos que se le imputaban.


Indudablemente, Gómez Mont Urueta cuenta con una extraordinaria trayectoria, denosta conocimiento a fondo sobre las leyes mexicanas, y, ante todo, es una persona. Un ser humano. Ya es hora de ponernos a trabajar y dejar de lastimar al país haciendo críticas insensatas hacia las personas, hacia sus orígenes, hacia sus familias, hacia sus valores, hacia sus preferencias.


Debemos forjarnos una visión de lealtad y respeto al país que nos da de comer. Y a este país lo hacemos todos los que estamos dentro. No importa si se es mexicano de nacimiento o no. La nacionalidad se demuestra con trabajo, con respeto, con amor a los demás.

Cerremos las puertas al egoísmo, a la envidia, a ese afán de señalar a las personas. No importa si se es negro, blanco, amarillo, si se es heterosexual u homosexual, como tampoco importa si es del partido verde, del amarillo, del azul o del que sea. Son personas, que día con día se levantan a trabajar, a buscar su propio exito, y a compartir ese exito con la sociedad.


Basta de poner oído a gente enferma, que no trabaja y que no desea salir adelante. Gente que sólo critica, pero no aporta nada a la sociedad. Lo verdaderamente importante, es admitirnos a nosotros mismos, como somos, con el color de piel con el que nacimos, con la tendencia sexual que se prefiera, con la ideología política que se adopte. Pero sobre todo, respetando el trabajo de los demás.




Cerremos las puertas al odio, porque eso sólo nos destruye. Abramos las puertas al respeto, a la tolerancia, y sobre todo, a la libertad que nos da este país, para que si algo no nos gusta, podamos emitir más allá de una opinión, una propuesta. Eso es lo que verdaderamente importa.


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