martes 21 de octubre de 2008
El narco en México vive entre fiestas y excentricidades a costa de la muerte de sus consumidores.

Por: Alejandro Zúñiga.
Sociólogo.
Imágenes:
1. Pulmones con cáncer, enegrecidos por el humo del tabaco o la marihuana.
2. Perforación del paladar, por consumo de cocaína.
Mandriles, tigres blancos, panteras, leones, vivían en una residencia ubicada en Desierto de los Leones. Nadie podría imaginar que dentro de esa casa excesivamente lujosa, se ocultaba el más vil de los delitos, el que lucra con el deterioro de la salud de las personas, el que mata al que consume la droga, y marca a su familia: el narcotráfico.
En la "fiesta" celebrada por los delincuentes pertecientes a la célula del narcotráfico de los Beltrán Leyva, también se incautaron $220 800 USD y autos de lujo. En lo que va del 2008, la Secretaría de Marina Armada de México ha incautado al rededor de 13 toneladas de cocaína y 15 toneladas de marihuana en territorio mexicano.
Le ha arrebatado al narcotráfico un submarino en el cual se transportaban seis toneladas de cocaína y dos buques pesqueros que transportaban aproximadamente siete toneladas de droga entre ambos.
Todos estos bienes, adquiridos con el dinero que le arrebatan las bandas del narcotráfico a las personas, a costa de los daños a su propia salud.
El asesino oculto.
La guerra que libra actualmente el gobierno federal, no sólo gira en torno a la desarticulación de los cárteles nacionales, sino también contra los narcoterroristas colombianos que han visto en México el lugar idóneo para sus operaciones, incluso, enfocando sus estrategias de reclutamiento entre universitarios.
Realmente los cárteles pugnan con el Estado Mexicano no por el control de las zonas de producción, porque como es sabido, esas están en Colombia. Sino más bien por el control de la ruta de transporte.
México se ha convertido en la zona de paso más importante para los cárteles colombianos en su ruta hacia Estados Unidos, vendiéndole a "proveedores nacionales" que posteriormente ingresan lotes de cocaina, marihuana, metanfetaminas principalmente a la Unión Norteamericana.
Lo cierto, es que más allá de la lucha con personas que lucran con la salud de los consumidores de drogas, está inmerso un asesino oculto, del que estos consumidores tienen poco o nulo conocimiento: los efectos de las drogas sobre el organismo del consumidor.
Ya no basta mencionar problemas neurológicos y cardiovasculares que suele presentar el consumidor de drogas después de un tiempo considerable o cantidad de consumo.
Hay que resaltar el horror orgánico en el que transforma al cuerpo humano cualquier tipo de droga, como lo es la metástasis pulmonar por el consumo de marihuana, la perforación del paladar por consumo de cocaína, taquipnea (aumento de la frecuencia respiratoria), entre otras muchas alteraciones del organismo.
Está claro que luchar contra esa gente, los que se dedican a la plantación, producción, promoción y transporte de sustancias venenosas como la marihuana, la cocaina, metanfetaminas, heroina y cualquier otro barbitúrico, es luchar contra personas fracasadas, provenientes de familias desintegradas, donde la marginación se da en primer nivel, es decir, de los padres a los hijos, utilizándolos como medio para obtener ingresos, e incluso, utilizando métodos como la prostitución entre sus conocidos.
El abandono hacia los hijos se refleja en los aspectos emocionales, creciendo estos con fuertes rencores a la sociedad, demostrándolo con actitudes agresivas y conductas salvajes que intentan imponer sus propias normas, con el objetivo de satisfacer el vacío emocional que los caracteriza.
La lucha contra el narcotráfico debe iniciarse desde el seno familiar, mostrando a los hijos los efectos nocivos del consumo de drogas, o la adhesión a grupos de narcotraficantes.
La nueva etapa de la educación, debe incorporar los valores que fortalecen a una persona, y las oportunidades sociales que esta puede encontrar al capitalizar esos valores.
Más allá de las palabras, están los hechos. Es fundamental que los padres de familia enfoquen su atención en las acciones propias, para evitar que sus hijos terminen involucrados en grupos perseguidos por la autoridad y señalados por la sociedad.
Etiquetas: Nacional, Narcotráfico, Sociedad, Terrorismo
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