sábado 13 de septiembre de 2008
George Bush mete en crisis diplomática a EEUU con América Latina.

Por: Susana Mendoza.
Bolivia ordenó el miércoles la salida del cuerpo diplomático de EEUU en el país dirigido por Evo Morales, después de que según investigaciones realizadas por su gobierno, se concluyera que las protestas violentas dadas en las últimas semanas en el país andino, fueran orquestadas por EEUU.
En solidaridad con el presidente Evo Morales, desde Venezuela, Hugo Chávez tomó la decisión de expulsar al cuerpo diplomático de EEUU instalado en Caracas.
Pero también fue tajante la posición de Chávez al referir su posición al gobierno de George Bush:
“¡Acá hay un pueblo digno, yanquis de mierda! ¡Váyanse al carajo cien veces...! ¡Sépanlo bien, gringos de mierda, nosotros estamos llamados a ser libres!”,
“Si la oligarquía y los pitiyanquis (aliados de Estados Unidos) dirigidos, financiados, armados por el imperio, derrocan algún gobierno nuestro, tendríamos luz verde para iniciar operaciones de cualquier tipo para restituir en el poder al pueblo en ese país hermano. Sólo pedimos paz, pedimos respeto”.
“Tiene 72 horas a partir de este momento para abandonar el territorio venezolano” dijo el presidente Chávez al tiempo de solicitar el inmediato retorno de su embajador en EEUU.
Y a esta confrontación se ha dado un respaldo fraternal al país andino, por parte de Honduras, quien decidió suspender de manera temporal la recepción de cartas credenciales del embajador estadounidense.
El presidente hondureño, Manuel Zelaya, dejó claro que no se rompen las relaciones bilaterales con EEUU, pero si se solidariza con Bolivia en el rechazo a que otro país se meta en su política interna.
Ecuador también se ha hecho presente a esta voz latinoamericana que sólo pide respeto a los problemas internos de la nación que hoy representa a la pobreza más cruda en la región.
El presidente, Rafael Correa en su visita oficial a Perú, ha solicitado a la presidenta Michelle Bachelet una convocatoria de las naciones que conforman el UNASUR para discutir el problema de Bolivia y ayudar a encontrar una solución entre la oposición y el gobierno de Morales, sin llegar a las armas:
"nosotros buscamos, tratamos de encontrar siempre en primer lugar, salidas pacíficas en base a la diplomacia, en base al diálogo y eso es lo que estamos haciendo', destacó el mandatario de Ecuador.
México por su parte, ha respaldado la institucionalidad democrática de Bolivia y ha condenado la violencia de la que hoy es víctima el país andino. En un comunicado emitido por la Secretaría de Relaciones Exteriores, México ha fijado su posición neutral y respetuosa ante el gobierno de Morales, así como también ha lamentado las muertes ocasionadas por los enfrentamientos de esta semana.
Mientras que Chile, Brasil, Argentina y Paraguay han respaldado el proceso democrático y al presidente de Bolivia.
Bolivia se encuentra al borde de la sedición en medio de una precaria situación económica por la que atraviesa el 90% de su población, conformada por poco más de nueve millones de habitantes.
Las confrontaciones sociales que actualmente padece el país sudamericano tienen su origen en la nueva Constitución, cuyos términos no reflejan a juicio de los dirigentes de la Media Luna (Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando) la identidad boliviana.
Y es que para entender el problema de fondo, hay que identificar los grupos sociales que forman cada departamento de la Media Luna, donde la mayoría es población criolla, y apenas alcanza un 30 % la población indígena.
Los intereses se mueven en torno a la tenencia de la tierra, la reforma agraria, la distribución de los recursos financieros, donde cada departamento defiende su autonomía política y económica.
¿A quién conviene la división interna de Bolivia?
Bolivia ha sido considerada por Hugo Chávez como un bastión de su política "antiyanki".
El que ahora Bolivia se encuentre en medio de una crisis social, económica y política, no sólo perjudica a Chávez, por ver cómo se deteriora uno de sus mejores aliados. También deteriora a la diplomacia norteamericana, porque la ha hecho ver ante los ojos del mundo como una política totalitarista, donde la tolerancia a las decisiones de los países que piensan diferente a EEUU con los que mantiene relaciones es un concepto inexistente.
La crisis diplomática de EEUU no es más que un rebote del nerviosismo con el que enfrenta el proceso electoral el presidente George Bush y que se deja sentir en insultos hacia otros países, presencia en el Cáucaso, críticas al gobierno de Venezuela porque entabla relaciones diplomáticas con Rusia, o invasiones a Pakistán para atentar sobre su población sin pedir permiso al gobierno de esa nación.
Sin duda, Bush refleja el miedo a que cuando él deje de ser presidente, la política de EEUU reconsidere la forma en cómo se conduce ante países con los que en la era Bush no ha llevado una relación en buenos términos.
Quizá América Latina no sea el continente de naciones desarrolladas que a George Bush le gustaría que fuera. También nos gustaría a los ciudadanos latinoamericanos que nuestros países fueran desarrollados, para que sus habitantes no tuvieran que emigrar a EEUU en busca de trabajo.
Quizá América Latina no esté tomando las mejores decisiones en materia de política exterior. O quizá si, eso sólo se verá cuando al tiempo se conozca el crecimiento de la riqueza de cada país en la región y si se benefició a su población o se benefició solamente el mandatario en turno.
Quizá América Latina no sea ya el continente de la década de los 80's, donde se reprimían las exigencias de una parte del pueblo, cuyas ideas no iban de acuerdo con los intereses expuestos desde Washington.
América Latina, el continente que desea cambiar.
Quizá América Latina encontró su momento para cambiar sus estrategias en busca de la riqueza para su gente.
Pero todo ello sólo se podrá ver con el tiempo. Tal vez tengan que pasar diez años o más para saber qué fruto se cosechará de las tendientes socialistas que ha considerado la política Latinoamericana en la primera década de este siglo.
Y no será EEUU quien deba juzgar si esas políticas han ayudado o no al crecimiento de la región, porque finalmente EEUU se ha beneficiado por décadas de la migración que origina la pobreza en Latinoamérica.
Es un aspecto que hoy está obligado a ver el aún presidente de EEUU, George Bush y que si bien, aún es el dirigente más influyente de la política internacional, también está obligado a considerar ser prudente en torno a la política interna de cada país del continente Americano o de cualquiera en el mundo.
Quizá EEUU en este momento no tema a una crisis diplomática con la región, pero lo cierto, es que el respaldo a las instituciones y la democracia de Bolivia por parte de la mayoría de los países Latinoamericanos da un apunte a EEUU de que una cosa es luchar contra el terrorismo y el narcotráfico, y otra muy diferente es suberstimar la soberanía de las naciones Latinoamericanas y meterse en asuntos internos de cada Estado.
Etiquetas: Internacional, Política, Sociedad
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