viernes 29 de agosto de 2008
La niña irakí que iba a inmolarse fue presuntamente drogada.

Por: Antonio García.
La semana pasada una niña de tan sólo 15 años abortó la operación con la que mataría a un grupo de policías. ¿El motivo? miedo a morir.
Su nombre es Rania, y fue arrestada por los policías a los que mataría con un chaleco de explosivos que llevaba al rededor de su cuerpo.
Rania ha declarado haber sido drogada por unos familiares de su esposo, que al parecer militan en Al Qaeda.
Sin embargo, la declaración queda en duda ya que la niña podría haberlo hecho expresamente por venganza de haber encontrado a su padre y hermano muertos en 2006 tras una inexplicable desaparición.
Rania dice haber tenido desconfianza de los supuestos parientes de su marido a los que nunca antes había visto. Primero charlaron, después le ofrecieron un jugo de albaricoque, luego una mujer de edad avanzada le puso el chaleco, y finalmente su marido se despidió de ella para que ella, a su vez, se dirigiera al mercado. Rania se detuvo metros antes del lugar, donde fue interceptada por una patrulla que sospechaba ya de su túnica. Momentos más tarde, fue despojada del chaleco, a lo que condujo a los oficiales al mercado, justamente donde se encontraba un segundo chaleco.
Rania dice no desear la muerte, ni tampoco matar a nadie. Ahora sólo falta preguntarle, ¿qué desea hacer en su vida cuando salga de la cárcel? La vida que no arruinó.
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