12 enero 2006
El islamismo ardiente. La historia de un inconveniente.
Por: Guadalupe Regalado y Teresa Acero,
con la colaboración especial de Jack Martin Ferran
con la colaboración especial de Jack Martin Ferran
En Europa la población musulmana para el 2004 alcanzó los 20 millones de habitantes, según datos arrojados por el informe "Europa Musulmana" (de Daniel Pipes, publicado el 17/05/04 en Libertad Digital). En su informe, Pipes alude a una cita de la escritora italiana Oriana Fallaci, La Forza della Ragione, o, "La Fuerza de la Razón": "Europa se convierte más y más en una provincia del Islam, una colonia del Islam".
Repartidos principalmente en España, Francia, Italia, Alemania, Inglaterra y Holanda. La mayor parte de ellos procede de países como Marruecos, Argelia, Pakistán, Turquía, y unos pocos de Medio Oriente, específicamente, Palestina, Irak, Líbano y Afganistán.
Su arribo a Europa se empezó a dar en la postguerra, con la finalidad de reconstruir principalmente a Alemania. El resto de los países europeos siguió el mismo modelo, visto la conveniencia de la mano de obra barata que significaba el mundo musulmán. Bajo la esperanza de que los trabajadores africanos retornaran a sus países una vez terminado el trabajo de reconstrucción, los países europeos nunca previeron que los inmigrantes también traían a su familia consigo y que finalmente para los años 80's empezaría la reagrupación de sus familias (aunque no bajo un esquema migratorio legal).
Fue así como también los trabajadores inmigrantes, ya una vez formadas sus familias y viendo las "conveniencias" de prosperidad en el viejo continente, buscaron la nacionalidad europea. Sin embargo, en varios países de Europa, se negó hasta hace unos años el derecho de nacionalidad por nacimiento a hijos de inmigrantes musulmanes. Entre ellos Alemania.

La creciente brecha entre la integración y la tolerancia.
Entre las costumbres musulmanas destaca aún la iniciación temprana en actividades laborales, lo que ocasiona que haya chicos musulmanes que a temprana edad abandonen el colegio por atender la enseñanza de oficios. La edad comprendida entre los 12 y 14 años es la ideal para que los chicos musulmanes se inicien dentro de las ‘exigencias’ de su religión, considerando prioritario el aprendizaje de actividades remunerativas, por lo que la escuela pasa a un segundo plano.
Pero el trabajo no es la única razón por la que los musulmanes tienen un bajo nivel escolar. Existen razones sociales de peso, por las que también se ven obligados a abandonar los estudios.
En Alemania, recientemente los chicos que estén por ingresar a la primaria deben hablar perfectamente el alemán, de lo contrario, permanecerían por orden del Estado más tiempo en el (párvulo) kinder, hasta el momento en que puedan hablar y comprender lo suficiente el idioma alemán.
Por otra parte, en el cuarto nivel los alumnos son separados una vez que el Estado determina el tipo de colegio al que deben acudir. Generalmente los hijos de inmigrantes terminan en escuelas para chicos con problemas de adaptación, por no poder hablar con la perfección que exige el sistema educativo germano el alemán. Lo cual, hace que lo chicos al crecer, tengan también deficiencias en el proceso productivo y estén relegados a trabajos de segunda en comparación con la población alemana, o bien, al desempleo.
Esta situación provoca que de manera viciosa, el mix up en el que se integran las sociedades europeas, se coadyuven de la existencia de los inmigrantes o sus hijos para contratarlos en ramas económicas donde el personal calificado podría costarles una fortuna, debido a los riesgos laborales y las exigencias de las leyes. Por lo que al contratar a un extranjero no sólo se reduce el costo laboral, ya que éste por estar sin permisos de residencia legal y laboral, o bien, por no estar altamente calificado, cobra una tercera parte de lo que en otras circunstancias podría cobrar, además de trabajar más tiempo.
¿Cómo llega un inmigrante musulmán a Europa?
Actualmente el arribo de pakis (paquistaníes), argelinos y marroquíes, se lleva a cabo por dos vías:
*marítima, a través de las ya conocidas pateras que salen de la costa de Cádiz en Marruecos y entran a tierras españolas por Andalucía. A pesar de que las autoridades españolas cuentan con sofisticados equipos para rastrear a varias millas de distancia las pateras, los marroquíes ingresan en numerosos grupos a las costas, escabulléndose de la Guardia Civíl.
*tierra, a través de la conexión que existe entre Turquía y Grecia.
La aparición de nuevos guetos.
En varios países de la Unión Europea, se ha pretendido a través de diversos programas sociales la concentración de inmigrantes en determinadas zonas, sin embargo, la dificultad para poder integrar a extranjeros con una diversidad cultural tan extensa y lejana a las costumbres europeas, hace cada vez más compleja la concesión de viviendas sociales esparcidas entre la comunidad europea. Lo que ha dado lugar a la concentración de inmigrantes latinos y musulmanes en determinadas zonas. Ello conlleva al surgimiento de mafias organizadas que operan a través de diversos medios (locutorios, bares, lavanderías, etc) traficando con personas (sus mayores delitos son la trata de blancas, la pederastía y el tráfico de inmigrantes) y bandas delictivas que operan localmente asaltando generalmente o bien, constituyen el apoyo de las mafias organizadas.
Pero el problema trasciende cuando el país donde reside el inmigrante no admite una doble nacionalidad, o bien, no se le otorga la nacionalidad, más que por derecho de sangre, como hasta hace poco sucedía en Alemania.
Sin embargo, la población inmigrante que opta por hacinarse en un gueto, comparte además de su "orfandad" en un país ajeno, costumbres y creencias, que para el caso de los musulmanes, los lleva a pregonar su religión, como único refugio para su condición de extranjeros.
Lo cual ha incentivado el creciente rechazo de parte de la sociedad europea, al mismo tiempo que los musulmanes desarrollen como mecanismo de defensa, una actitud poco participativa en sociedad y por el contrario a la tolerancia, una venganza contra quienes no les han demostrado aceptación.
El largo sendero de la transculturización en miras del marketing étnico.
En medio de una sociedad multicultural, donde la población musulmana comparte servicios, productos, marcas.....sin descartar el pago de los impuestos, se prevé que a pesar de los programas de integración social y educativa (en algunos países como España por ejemplo, ya se tolera que algunas escuelas otorguen a sus alumnos musulmanes clases de religión islámica), la transculturización de los servicios europeos, vire hacia la población musulmana y desarrolle productos ad hoc para esta comunidad.
Ejemplo de ello son los servicios bancarios, que ya en Reino Unido el Islamic Bank of Britain considera a la población musulmana como un fuerte target, por lo que ofrece productos financieros apegados a La Sharia (ley islámica) donde pagar impuestos es PECADO.
De la misma forma Deutche Bank ya prepara una cartera de servicios en los que se prevé apegarse a la ley coránica. Después de todo, Islamic Bank of Britain ha logrado en el último año mover más de 33,9 millones de libras.
Sin embargo, la adaptación de las marcas y sus productos a la cultura musulmana, dista aún de conseguir el 100% de la aceptación social de parte de los europeos en su comunidad.
La resistencia inicia en la conducta agresiva que algunos musulmanes asumen frente a la sociedad europea, protestando mediante la consecución de atentados, como el del 11 de Marzo, que le costara a Madrid 191vidas.
De lo tolerante a lo inadmisible.
Definitivamente la presencia musulmana en Europa es necesaria, debido a su contribución en el mantenimiento del PIB comunitario y de cada país. Recientemente Readers Digest dió a conocer los resultados de su más reciente estudio sobre la aceptación de la colonia musulmana de parte de los europeos. El estudio efectuado entre 7820 personas de 8 países señaló que al menos el 73% de los encuestados admite su presencia.
Dentro del estudio, se demostró que es la población más joven (por debajo de los 40 años) la que muestra mayor tolerancia.
El problema para muchos europeos, no es su actividad laboral, sino las costumbres, como el hacinamiento (suelen acumular en un solo piso hasta 20 personas cuando llegan recientemente a Europa) y su fanatismo, lo que los conduce a su conducta fundamentalista.
Si sólo pudieran comprender que la violencia no conduce a otra cosa, sino a más violencia, todo cambiaría y su estancia en el viejo continente sería visto desde otra perspectiva.
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